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La Etiqueta Energética
La etiqueta energética es una herramienta informativa que indica la eficiencia y los valores de consumo (energía y agua) de un electrodoméstico, además de otros datos. De esta forma, a la hora de comprar un aparato, el consumidor podrá valorar y comparar un producto con otros de semejantes características.Según la normativa europea, los fabricantes de electrodomésticos están obligados a etiquetar sus productos, así como los establecimientos que los venden están obligados a colocar la Etiqueta Energética en un lugar visible del aparato expuesto.
La Directiva 92/75/CEE del Consejo Europeo, de 22 de septiembre de 1992, relativa al Etiquetado de los electrodomésticos debe aplicarse obligatoriamente a: frigoríficos, congeladores y aparatos combinados; lavadoras, secadoras y aparatos combinados; lavavajillas; hornos; calentadores de agua y otros aparatos de almacenamiento de agua caliente; fuentes de luz; aparatos de aire acondicionado.
Todas las etiquetas tiene una parte en común (etiqueta base) que indica la marca, el nombre y la clase de eficiencia energética del electrodoméstico. Está última está indicada por un conjunto de flechas de colores y unas letras, que van desde la A (mayor eficiencia) hasta la G (menor eficiencia). No obstante, como la tecnología va evolucionando, se han añadido otras dos categorías, A+ y A++, que se conceden a aquellos frigoríficos o congeladores que superan en eficiencia a los de la categoría A.
Después, hay otra parte, debajo de las flechas, que varía de un tipo de electrodomésticos a otro y que proporciona información propia de cada producto: para las lavadoras y secadoras, por ejemplo, el consumo de energía y agua, la eficacia de lavado y centrifugado, la capacidad de lavado, el ruido de lavado; para los frigoríficos y congeladores, valores de consumo de energía en relación al volumen interior, el nivel de ruido medido en decibelios; etc.
Los electrodomésticos con mayor eficiencia energética suelen costar más que los de menor eficiencia. No obstante está demostrado que ese coste inicial se recupera con creces a lo largo de la vida útil del aparato, debido al menor consumo de energía (y, en el caso de lavavajillas, lavadoras, etc., también de agua) de los electrodomésticos pertenecientes a la clase A.










